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Física y Humildad



"Bienaventurados los humildes de espíritu, porque de ellos es el reino de
los cielos;" (Mateo 5:3)
Es innegable que nosotros, estudiantes de Física, tengamos un
conocimiento muy basto acerca del Universo. Desde las pequeñas
partículas a los limites de las galaxias más distantes. El Cosmos,
principalmente, es revelado a pasos agigantados a esa minoría
privilegiada.

También es innegable que ese conocimiento acerca del Cosmos causa
impresiones diferentes en cada persona. El causa tanto deslumbramiento y
humildad, cuanto arrogancia e intolerancia. Ese nuevo saber acerca del
Universo nos instiga a repensar nuestro lugar en el mismo.

Una visión más detallada de la inmensidad y complejidad del Universo
material que causa, en una parte de los físicos, es la sensación de que el
hombre es frágil y de vida pasajera. Blaise Pascal declaró:
“¿Qué es el hombre en la naturaleza? Un nada en relación al infinito, un
todo en relación al nada, un punto entre el nada y el todo” y “Cuando
considero la duración mínima de mi vida, absorbida por la eternidad
precedente y siguiente, el espacio diminuto que ocupo, y aún lo que veo,
abismado en la infinita inmensidad de los espacios que ignoro y me
ignoran, me asusto y me asombro al verme aquí y no allá. ¿Quién me puso
aquí? ¿Por orden de quién me fue destinado este lugar y este espacio?”

A pesar de que vivimos un momento único y sin precedentes en la historia
del conocimiento físico, tenemos una infinidad de cosas a descubrir. Sobre
eso Newton afirmó:
“No se lo que pueda parecer a los ojos del mundo, mas a los míos parezco
apenas haber sido como un niño jugando en la arena de la playa,
divirtiéndome con el hecho de encontrar de vez en cuando
un fragmento de piedra más liso o una concha más bonita que lo normal,
en cuanto el gran océano de la verdad permanece completamente para ser
descubierto delante de mí” y “lo que sabemos es una gota; lo que
ignoramos es un océano.”

¡La afirmación de Jesús “Felices son los humildes (o pobres) de espíritu...”
como eco a través de los milenios llega al siglo XXI más que actual! De
entre las virtudes exaltadas por Jesús, la humildad es la más mal
interpretada. Votos de pobreza extrema y repudio a la academia son
ejemplos que ilustran bien la tentativa de alcanzar la humildad tan
estimada otrora.

Sin embargo, humildad no é considerarse inferior, miserable o cosas de
ese tipo, mas es considerarse del tamaño que de hecho somos. Es la lente
con la cual el individuo se ve a si mismo y a su prójimo. Es la capacidad de
ver al prójimo (y verse), sea él quien sea, en pié de igualdad. Sea rico o
pobre, viejo o joven, culto o sin estudio algún, creyente o cético, somos
exactamente iguales.

Humildad es reconocer que somos pasajeros. Por más poder o fama que
se pueda alcanzar, seremos llevados como polvo al viento, siendo así
olvidados completamente. Es decir como Pascal que “La grandeza de una
persona está en saber reconocer su propia pequeñez.” Es vivir con
sencillez, sin aspiraciones egoístas y exacerbadas. Es darse al mundo por
entero. Es apasionarse por la rutina diminuta. Es ver la belleza profunda en
un cielo casi sin estrellas y sentirse agradecido por la existencia que se
evapora rápidamente en dirección al reino de los cielos.

T.M.Vaz
A tradução foi uma cortesia de um grande amigo!